Terrazas, bancales, caballones y albarradas

26/11/2014

Las terrazas y bancales tradicionales, tan importantes en muchas zonas de nuestro país, no sólo eran unos sistemas de cultivo en montañas y creación de suelo en sitios inverosímiles, sino que también suponían un sistema de ralentización del agua de escorrentía por las laderas y de retención en ellas por el propio suelo. Otros nombres que reciben son los de hormas, paredes, paratas, andenes, y en Baleares, marjades, marges, parets (Ibiza). Albarrada es el nombre que se aplica a las paredes hechas de piedra seca.

Destacan especialmente algunas zonas de país donde forman extensos paisajes que nos recuerdan que hubo un tiempo, donde cualquier palmo de terreno se aprovechó, con un trabajo ímprobo por parte de nuestros antepasados. Destacan las islas del Mediterráneo y las Canarias, y muchas zonas de Levante y sierras interiores orientales, como la zona del Maestrazgo, y Rincón de Ademuz. En el occidente peninsular destaca el sur de la Galicia mediterránea (Orense, Miño, Portugal, El Bierzo), Los Arribes del Duero, Jerte), y en general por toda nuestra geografía.

Se trata, en definitiva, de técnicas de eliminación de la escorrentía a partir de la infiltración y la creación de suelos que retengan el agua, y de transformar agua de escorrentía en agua útil para producción vegetal y eliminar la erosión y pérdida de suelo, invirtiendo el proceso de desertización.

Los bancales son un sistema de cultivo en escalones o terrazas sobre laderas. Generalmente se plantan con especies arbóreas como olivos, almendros o cerezos. Se construyen de manera manual a partir de la creación de muros de mampostería en seco asociados a las laderas. La estabilización de los bancales se puede favorecer con la plantación de especies apropiadas: algarrobo, almez, olivo, higuera, almendro, azufaifo, chumbera, pitera, aloe, etc. Como los muros de los bancales necesitan una cierta cimentación con zanja y piedras bases, así como un anclaje lateral a ambos lados de la vaguada o el cauce de características similares, es recomendable colocar aguas abajo, un solado de piedra que evite su descalzamiento por efecto del agua. La utilización del espacio aguas arriba suele ser para la revegetación con especies restauradoras. Otro tipo de muros de mampostería, bajos y extensos pueden utilizarse para desviar aguas de arroyada desde ramblas o vaguadas hacia zonas de baja pendiente o bien para frenar la escorrentía en extenso de laderas desnudas.

Los caballones son otro método de captación de escorrentía similar, pero en este caso realizado con tierra, siguiendo curvas de nivel. Existían de muchas formas, semicirculares, trapezoidales o encadenados. A veces se hacían mixtos de tierra y piedra.

El concepto de albarrada es muy similar al de los bancales en cuanto a la construcción de un muro de mampostería en seco. La diferencia está en su ubicación en las pequeñas cárcavas y barrancos que se producen en cabeceras erosionadas de zonas áridas, sobre materiales deleznables y al mismo tiempo arcillosos que dan lugar a este tipo de erosión.

IMAGEN: Foto aérea retocada de bancales en el Valle del Jerte, comarca de precipitaciones elevadas.

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