Precipitaciones en el clima mediterráneo y la respuesta de la vegetación

                                                                                                                                                                                                                  7/11/2014

La principal característica del clima mediterráneo es la ausencia de precipitaciones durante el verano. Esta singularidad ha dado como resultado una vegetación capaz de frenar al máximo su actividad vital durante el estiaje y de aprovechar de forma rápida y eficaz los momentos más favorables: el otoño y la primavera en general y, en especial, las otoñadas adelantadas o los temporales primaverales tardíos de inicios del verano.

El clima mediterráneo se caracteriza por la irregularidad de sus precipitaciones, que presenta distintos marcos compatibles entre sí.

   • Irregularidad de las precipitaciones anuales, que aumenta en la península en sentido Noroeste-Sureste y alcanza su  máximo grado en Almería. En general los territorios de clima más irregular son también los de clima más árido.
• Precipitaciones máximas diarias que pueden superar con creces las medias mensuales, en especial en verano y otoño. Destacan en diferencias absolutas los meses de junio, julio, septiembre y noviembre. Al Este, septiembre, y al Oeste, julio y agosto. En el levante costero, las precipitaciones asociadas a gotas frías de otoño de un día o dos de duración pueden superar la precipitación media de todo un año. Los días de máximas precipitaciones son los que van asociados a riadas e inundaciones en levante.

Otra singularidad es el alto porcentaje de precipitaciones asociado a chubascos y temporales: más de las tres cuartas partes del total. Este tipo de precipitación es más abundante en invierno y otoño.

La intercepción de las copas es el proceso de calado de las hojas de árboles y arbustos hasta alcanzar la saturación, pues la cantidad de agua que pueden interceptar tiene un volumen máximo a partir del cual la lluvia cae sobre la copa y de esta cae al suelo al mismo ritmo. Es decir, aunque aumente la precipitación no aumenta la intercepción y de esta forma va disminuyendo el peso relativo de la primera frente a la segunda. Así muchos días de baja precipitación frente a pocos días de alta precipitación dan como resultado un mayor porcentaje de intercepción.

Los valores anuales de escorrentía asociados a precipitaciones fuertes o abundantes son mayores que en otros climas. Cuando llueve tanto que la cantidad de agua que llega hasta el suelo es mayor que la que en este se puede infiltrar, se producen las escorrentías. El ritmo de aparición es similar al de la acción de la intercepción. Inicialmente el suelo lo absorbe todo hasta que a partir de un momento la cantidad de agua que llega supera la infiltración y pasa a resbalar por su superficie. En zonas de baja pendiente la infiltración es mayor y la escorrentía es menor, pues con la fuerza de la gravedad el peso del agua actúa a favor de la infiltración. Por el contrario, en pendiente el peso actúa a favor de la escorrentía, empujando a las gotas de agua a resbalar pendiente abajo.

Es interesante destacar, que cuando llueve en invierno, en los climas mediterráneos frescos, la vegetación está en parada invernal. Sucede en las montañas, cabeceras de cuenca y en las mesetas. Es decir, no consume agua, pero favorece su infiltración. Es el momento de los grandes superávits. Si se produce un año muy lluvioso, los suelos se saturan de agua, la infiltración durante los chubascos no drena suficientemente y aparecen fuertes escorrentías. Es el tiempo de las inundaciones invernales del centro de la meseta o asociadas a sistemas montañosos con precipitaciones medias abundantes.

Resumiendo, las precipitaciones en el Mediterráneo son muy variables y pueden alejarse mucho de las medias de referencia. Por otro lado, cuando se producen, suelen ser fuertes y abundantes. Estas características conllevan la necesidad histórica de aplicar técnicas de embalsado, depósito, defensa contra las avenidas y protección del suelo. Así es como han dado lugar a paisajes muy característicos asociados a las mismas.

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