Manantiales, fuentes, abrevaderos, pozos y zahoríes

13-01-2015

La construcción de fuentes, asociadas normalmente a afloramientos de agua en superficie, en lugares que solemos llamar manantiales (cuando la fuente se sitúa en el lugar original de captación), incluía la búsqueda de los puntos de agua y su preparación para hacer dicha agua accesible para beber y para una adecuada recolección. Incluye también la habilidad de preparación del terreno para aprovechar al máximo el venero de agua, con la construcción de pilones o pequeñas albercas locales.

 Muchas fuentes se encuentran hoy abandonadas o perdidas, en lugares donde su recuperación es sencilla, invadidas por zarzales y ocultas por la vegetación. Cuando el venero deja de explotarse se pierde aparentemente y su caudal productivo es incorporado de nuevo al agua subterránea. En algunos casos se han secado las fuentes, esto siempre es debido a algún cambio del medio en los alrededores o en la geomorfología del terreno. Se ha acusado frecuentemente a los cambios en la vegetación y a las repoblaciones y plantaciones de la desaparición y descensos de muchas fuentes en nuestro país. En algunos casos es claro que las repoblaciones llevadas a cabo con maquinaria pesada y con especies de crecimiento rápido y requerimientos altos de agua o que buscan ésta en niveles profundos, han sido la causa de que se sequen las fuentes, pero otras veces no queda claro este factor.

 Hay fuentes que permanecen todo el año prácticamente con el mismo caudal y otras que fluctúan, esto depende por supuesto del origen de donde parte ese caudal, más o menos profundo y de la explotación que sufre esa agua subterránea. Muy delicadas resultan las actuaciones con maquinaria, que afectan a la capa superficial y profunda del suelo a la hora de afectar seriamente a estos afloramientos naturales de agua o manantiales. Todo tipo de acciones de Agua Forestal que favorezcan la recarga de acuíferos favorecerán los caudales de fuentes y manantiales. Por el contrario, los que favorezcan la escorrentía tendrán el efecto contrario. Las gestiones a favor del agua azul frente al agua verde también favorecerán su permanencia.

 Muy interesante resulta en la cultura tradicional la existencia de pilones y su arte en torno a ellos. El acceso del ganado a ellos debe ser controlado para que no degrade las fuentes y sea compatible el uso para el ganado con el consumo humano o para otros fines. En este sentido destaca la utilidad e importancia de los pilones y abrevaderos, bien construidos y separados del depósito o manantial.

 Los pozos tradicionales son todo un mundo en la cultura popular ibérica, mediterránea y mundial. Aunque en realidad no se trata de captación de agua, sino de agua de infiltración, a la que se accede en el subsuelo. De ellos nos interesa su ubicación en zonas de recolección de aguas de precipitación, como pueden ser las vaguadas, y las técnicas de extracción de agua, comunes a las de cualquier depósito subterráneo como pueden ser los aljibes. La localización y marcaje de pozos, igual que la búsqueda de manantiales ocultos o afloramientos de agua cercanos al suelo, correspondía antiguamente a los llamados zahoríes.

 Hay toda una literatura, sobre la realidad o la leyenda de este tema. En Agua Forestal, la práctica de campo nos irá dando las claves de cómo, dónde, cuándo y cuánto se puede recoger en cada situación. Zahoríes de las aguas pluviales, sería un posible eslogan para el sector.

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